¿Existen los hombres buenos?

Los hombres buenos se esconden detrás de la caballerosidad, los detalles. De ese padre que te enseña a andar en bicicleta, te cura los raspones y te regaña porque quiere mejorarte. El abuelo que te compra tu muñeca favorita, el tío que tiene las mejores palabras para alentarte y el primo que siempre piensa en ti para incluirte en sus aventuras. El hermano que te abraza con fuerza contra su pecho y te molesta despeinándote. Ese amigo que seca tus lágrimas cuando “n” veces te rompieron el corazón, te escucha aunque le cuentes la misma historia y lo recuerda todo.

El chico aquel que te invita a salir o de viaje cuando lo requieres, sin saber que lo necesitas. El que te llama para asegurarse si llegaste a casao el que se va de compras contigo para ayudarte a elegir atuendos. El que siempre recuerda tus cumpleaños, el que busca tiempo para dedicarte una canción.

Los hombres buenos existen.

¿Cómo?

¿Cómo alargo el tiempo?

¿Cómo lo cambio?

¿Cómo empiezo de nuevo?

¿Cómo vivir sin ti?

Quién me hará reír, quién me hará llorar, quién me llevará caryas y flores, quién va a estar para mí.

¿Cómo sobrevivo sin tu esencia?

¿Cómo se repara el corazón?

Cuándo volveré a verte, cuándo será el momento de reencontrarnos, cuándo nos abrazaremos y conversaremos.

¿Cómo retomo el vuelo si tú ya no estás aquí?

Te extraño, pero tú ya eres esencia, pureza y plenitud. Buen viaje al más allá.

Luz

Concéntrate en la luz y crecerá. Vendrá de muchas formas, lugares y personas. Recíbela, dispérsala, envuélvete, sumérgete, transfórmate, disuélvete y resurge.

La vida es luz y todo lo mira.