Luz

Concéntrate en la luz y crecerá. Vendrá de muchas formas, lugares y personas. Recíbela, dispérsala, envuélvete, sumérgete, transfórmate, disuélvete y resurge.

La vida es luz y todo lo mira.

Música

Todos hablan de vibrar alto, pero no de vibrar bajo. Los agudos y graves hacen música. La vida es un arcoiris de tonalidades, una gama de matices y es maravilloso. Deja de presionarte y mezcla las notas para crear una pieza perfecta para ti.

Dulce ayer

La vida, tablero mutable. Corren las fichas para no perder su lugar, se mueven para sobrevivir, antier lo lograron y también ese dulce ayer con la mejor jugada de la historia, una mano prodigiosa.

La jugada es distinta, el tablero y el jugador; la misma estrategia no da los resultados de ayer, se consiguen otros, la frustración… latente. Se avecinan la derrota, los desajustes y la pérdida paulatina del autocontrol.

Los pensamientos se entrelazan con la locura y ésta está a punto de caer por el precipicio, hacia un desajuste neuronal, tiemblo de miedo y ansiedad.

El jugador lo huele, sabe, conoce y me adjudica cierta inexperiencia.

Enmascaro mi sudor entre las luces de colores, ellas se agalopan en mi cara.

No pude ver la jugada, ni siquiera sé qué estoy haciendo, ¿quién demonios eres?, ¿qué haces aquí? Lee mi mente y mis jugadas.

El jugador responde:

-Soy el destino. Juega o pierde.

Tristeza

Todos hablan de la tristeza que hace bien sacarla, pero nadie quiere lágrimas, nadie quiere a alguien triste cerca, nadie quiere hacerte compañía.

La tristeza no huele a rosas, ni a días de playa, ni a risas, ni a amigos, ni a aventuras.

Nadie quiere transitarla porque es angosta, sofocante y llena de cargas.

La tristeza es solitaria, pesa sobre tus hombros, te tumba a reflexionar, te centra, te hacer ver el camino y la distancia. Lo que importa y lo que vale un carajo.

Tal vez hoy estés triste y te sientes más solo que el arcano del Ermitaño, por más que quieras eco o un amigo, vete a la “montaña” porque allí se piensa, se crea y te regeneras.