aprendizajes, confusión, pensamientos, Pregunta, Reflexión, respuesta

“Dios, sí juega a los dados”

¿Realmente olvidamos?, o no queremos recordar.

¿Dejamos de amar?, o suprimimos el amor.

¿Fluimos?, o dejamos de perseverar.

¿Cambiamos?, o sólo escondemos, nuestro rostro real.

¿Dejamos ir?, o nos deshacemos de algo o de alguien.

¿Crecemos?, o fingimos ser adultos.

¿Existe la felicidad?, o nos autoconvencemos de ella.

¿Perdonamos?, o en el fondo del cajón guardamos la desconfianza.

¿Amamos?, o nos acostumbramos a ser serviciales y gentiles.

¿Lo que viene es mejor?, o sólo es un autoconsuelo.

¿A quién pertenece esta vida, esta historia, este guión, quién deshace y rehace?

¿A Dios, la naturaleza o no hay un director?

Tal vez Dios sí juega a los dados.

¿Entretenimiento o diversión?

Mira alrededor.

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pensamientos

Sólo por hoy

Sólo por hoy dejaré de escribir, de estar para ti, de hablarte y desvelarme.

Intentaré dejar de quererte, de extrañarte. Es mi deseo ahogar lo que siento por ti. Dejaré de cantarte y recitarte versos.

Veinticuatro horas de desintoxicación. Volver a empezar al culminar el periodo, repitiendo para mí: “sólo por hoy”.

No más de lo necesario, ni menos que lo justo, sería una gran idea cobrarte cada injusticia con intereses, sumando horas de alejamiento.

La ternura, el cariño y ese cálido corazón cambiaron de código postal, tus saludos esporádicos no llegarán, los destinatarios no existen más, no en ese domicilio… Se fugaron dicen los vecinos, así lo imagino.

Sólo por hoy cambiaré, remaré otras aguas hasta volver a mí, porque un paso hacia a ti son tres hacia detrás de mí. Y no más.

Aguanta sólo es por hoy y un hoy se convertirá en una tradición.

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Deseos, pensamientos, Reflexión, sentir

Mentir

Sangre, no me dejes mentir, palpita dentro de mí, corre y cundo esté cerca bombea sin parar con temblor hasta que el rubor recorra cada milimetro de mi piel.

Saliva, no me dejes mentir. Seca mi boca hasta que se agrieten mis labios y las palabras salgan lentas y pausadas, pero brillantes y sabias.

Sudor, no me dejes mentir. Camina por doquier eres libre de hacer un río de mí. 

Tú, escucha y si las palabras no cuadran. Lee mi cuerpo, él no me deja mentir.

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pensamientos

Felices fiestas

Unas líneas de regalo para ti y para mí

Nuestra edad es nada comparada con la del universo. Somos polvo tejiendo problemas, suponiendo, buscando un lugar, no lo hagas más. Acepta que hoy estás y mañana no sabemos. La vida es una estrella fugaz y su brillo hay que gozarlo.No atesores momentos, recuerdos…vívelos. Deja que la naturaleza y los seres que la habitan te sorprendan, que el amor, la suerte, el trabajo, la salud toquen a tu puerta cuando quieran, no trates de cuadrar, de encajar, de desear. Sé cada día más feliz y libera tus días, dáles rienda suelta.

Les deseo paz en sus corazones y muy felices fiestas para todos.

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Aprendiendo

Estoy aprendiendo a mirar este mundo juguetón. Estoy aprendiendo a bailar con el viento. Estoy aprendiendo a soltar como el árbol las hojas. Estoy aprendiendo a cantar junto con las aves. Estoy aprendiendo a dormir con mi gato a deshoras. Estoy aprendiendo a mirarte a veces como el Sol a la Luna. Estoy aprendiendo a alejarme y acompañarte como las nubes y la lluvia.Estoy descubriendo tu magia como la abeja comiendo del néctar. Déjame ir y volver como si yo fuese una ola. No te resistas, no insistas, sólo espera…

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A crecer

Lo inevitable: envejecer y crecer, ¿qué implica crecer?

En una edad temprana el humano tiende a compararse con otro en estatura ―yo soy más alto que tú, yo te gano por un pelo, mira estamos igual―, así comienza el historial de comparaciones, se empieza con los juguetes, con “mira lo que me trajeron los reyes o Santa y a ti no,perdedor”, así progresivamente, después son las calificaciones, ropa, objetos, muebles, carteras, casas y un sinfín  de objetos…

Lo inevitable: envejeces y creces.

Dejas de darle importancia a todo eso, callas esas voces, esos bucles que no llevan a ningún lado y piensas ―ajá, estoy madurando, creciendo, envejeciendo―, otros puntos  se valoran como preponderantes. En el adulto las cuentas, deudas, escuela, pagos de tarjetas y un algo más: el alma y la tranquilidad.

Lo inevitable: envejeces y creces. Tic-tac.

El precio de la tranquilidad, ese día en el que tu voz la escuchas, sabes lo que quieres, lo que no, qué tanto estás dispuesto, qué tanto te perturba. Las manecillas te corretean y te muerden los talones con ese tic-tac (así nos mastican ellas). Y es hoy el día indicado de deshechar lo que debes… ropa, personas, discursos, ambientes.

Buscas esa tranquilidad…

Lo inevitable: envejeces y creces. Tranquilidad.

Allí adentro está, su voz siempre ha estado para ti, pero por ponerte rebelde y desobediente te has metido en líos verdaderamente “chonchos”, sí simpre estuvo allí para ti. En las buenas, en las peores, en el atrás y el porvenir. Sólo escucha.

Lo inevitable: envejeces y creces. Contagio, contacto.

Saber escuchar a la natura, a  lo tuyo, lo que siempre estuvo y nunca te abandonó, ni te abandonará. La fuerza te recorre y sólo sabes que estás en contacto con el cosmos, con lo que no se ve, pero sientes. En ese momento, en esos segundos de lucidez, piensas: ¡¡Cuánto he crecido!!, he envejecido o quizás estoy alumbrando un aspecto de mí que desconocía.

A crecer…

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