¿Cómo perdonar?

Una guía práctica sobre cómo perdonar vendría bien, con un listado de pasos a seguir e instrucciones para cuando las lágrimas ahogan. En realidad no creo que exista una receta, quizás en este momento pienses —¡Bah!, ¡me timas con ese título!, ¡¡vaya pérdida de tiempo!! —, pero espera… tengo algo que decirte.

El perdón es un proceso lleva tiempo, primero debes hacerte a la idea de que la perfección es ilusoria, que a veces nos hacemos ideas sobre alguna persona, pero son eso nuestras ideas, nuestras ilusiones, esperanzas, sueños, etc… sólo pertenecen a nuestras cabecitas locas, no a la persona en cuestión.

Por alguna razón las proyectamos durante años o meses, fingimos no ver errores, pasamos por alto muchos avisos, dejamos de escucharnos a nosotros mismos. Caemos en un espiral del tipo:

—Él va a cambiar.

—Ella no siempre es así.

— Yo sé que me ama.

— No lo hace con intención.

Dejamos que pase el tiempo y las disculpas esperadas no llegan nunca, porque la otra persona no lo sabe. Una vez que aprendes que son tus ilusiones y no las del otro, ya tienes un 50% de ganancia. Pero obtener el faltante cuesta un poco más.

Segundo controlar tus emociones y aprender a ser objetivo con los eventos ayuda un montón. Si dejas de ponerle etiquetas de bueno o malo, las cosas mejoran. Ver el escenario como eso un escenario, te ayudará a cambiar la perspectiva.

Tercero escribe y habla. Comunicar lo que sientes te ayudará a comprender mejor tus sentimientos, a nombrarlos. Tal vez por primera vez te enfrentes al sentimiento del enojo, de la rabia o del miedo, o quizás no sepas ni cómo nombrarle a esa sensación. Escoge uno y denomínalo, no importa que sean palabras inventadas por ti.

¡Oye, no tienes ni la menor idea por lo que estoy pasando!

Justo en estos momentos alguien se enfrenta ante una pérdida, de empleo, de un padre, de un hijo, de un esposo, novio, amante, amigo, cómplice (lo pongo en masculino para generalizar, recordemos que el género sexual es diferente al gramatical).

Y sí no tengo la menor idea por lo que estás pasando porque mis vivencias no son iguales a las tuyas. A mí me cuesta mucho acompañar a alguien en un funeral, nunca sé qué decir, no sé si mis palabras pasarán por sinceras o por insensibles.

Es un momento un poco incómodo, pero esos momentos son parte de la vida. Y sí algo he aprendido en estos últimos dos años es a desprenderme, es terriblemente difícil, déjame decirte que ni siquiera he dominado esas artes. Podría decirte de forma catastrófica que todo, todo, todo, vamos a perder hasta la vida.

Desde pequeños aprendemos a decirle adiós a las etapas, a los animales de compañía, a los abuelos (si tenemos la suerte de tenerlos), a los amigos. Hay que aprender a decir hasta pronto, hasta la siguiente vida o nos vemos en otro nivel. Aceptar que la soledad y la pérdida no son enemigos sino al contrario son formas de crecimiento, estarás listo para la madurez.

En cuestiones de perdón, imagino debe ser sumamente difícil perdonar a quién asesinó a un ser querido —uso este ejemplo porque aquí (México) todo el tiempo matan gente, por supuesto no es algo que me enorgullezca es parte de nuestra cotidianidad, hasta el grado que ha dejado de sorprendernos, de algún modo nos acostumbramos; es una tristeza—. Siguiendo con la línea perdonar, debe ser muy, muy, muy difícil perdonar a un sujeto de esta índole y quizás no merezca tu perdón nunca; sin embargo tu perdón lo mereces tú.

Si albergas odios o resentimientos te harán más daños a ti que quien va dirigido, porque esa energía se queda en tu interior. El proceso debe partir de ti, perdonarte a ti “por haber hecho”, “dicho”, “por no hacer”, la recriminación no funciona porque ya forma parte de tu pasado no de tu presente.

El pasado siempre va a estar allí, los recuerdos y aprendizajes, inevitables; creo que es mejor tenerlos a estar vacíos. “Aprender a vivir con el pasado pesa”, dirán algunos, pero el pasado no debe pesar, debe ser una alegría sin todas esas experiencias no serías la persona que eres hoy, ese evento triste te dio la oportunidad de ser un mejor ser humano, de tocar fondo y ver tu oscuridad.  Siempre van a estar dentro de ti el fondo y el abismo entre más bajo caes más impulso tomas.

Marcel Schwob nos recomienda quemar al ave fénix por si renace no vuelva a ser la misma. Deja que el perdón abra tu corazón y las experiencias tiren tus vendas de los ojos. Agradece por lo que fue y lo que hoy está.

Tu vida sigue latiendo, aún hay tiempo.

 

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Enseñanzas de las greguerías

I. Apunta, las mejores ideas vienen en oleadas.

II. Observa más allá de lo que ves.

III. Predice.

IV. Cambia el enfoque. No una… mil veces.

V. Saca brillo de los escombros.

VI. Busca humor.

VII. Sé paciente.

IX. Ve al grano.

X. No lo compliques.

No importa

Ya no importa si las cosas no salen como espero. Si el control lo tengo yo, tú, ellos, nosotros o no existe. No importa si las circunstancias conspiran en mi contra o a favor. Los resultados ya no importan. No importa ya si el destino ya está escrito y yo lo ayudo a progresar. Eso ya no importa, porque no dejaré que esos eventos, los disparates, reclamos e impaciencias ahoguen mi voz y mi esencia. Ya no importa porque después de a larga espera tengo fe y eso es todo lo que importa.

Enseñanzas del deporte

  1.  Ponte en marcha.
  2. Hoy no vas a llorar, vas a sudar.
  3. El dolor es síntoma de crecimiento.
  4. La música es la mejor compañía.
  5. Resistencia más intensidad es sinónimo de un buen trabajo.
  6. Después de un tiempo: te curtes.
  7. La terapia puede hacerse montado en una bici.
  8. Si hoy faltas, mañana te arrepientes.
  9. Sigue aunque pese.
  10. Ten paciencia, sigue tu ritmo.

Anécdota

Hace veintiún años caminaba a la orilla del mar, un fragmento verde bien pulido se asomaba entre la arena, lo recogí pensando que era jade, jajajaja, yo y mi imaginación. Corrí gustosa hacía mi madre, le dije sonriendo: ¡¡Encontré una piedra preciosa!!, mira.

Abrí mi mano y ella con cara de risa, respondió: Eso es un vidrio.

Para mí no tenía forma de vidrio, ni siquiera tenía filo. Estaba pulido. Lo guardé en mi bolsillo y mucho tiempo estuvo en mi escritorio. Años después supe cómo lucía el jade, jajajaja.

En mi adolescencia, miraba aquel fragmento, pensaba en mi gran hallazgo.

Hoy volví a encontrarlo entre mis pertenencias, por fin, cobró significado, ese pequeño vidrio soy yo pensé, somos todos. El mar es el tiempo y nacimos con filos, con cierto aire silvestre.

Cada etapa, cada lapso nos pule, saca lo mejor de nosotros, nos deja sin filo.

Un día trascendemos el dolor y volamos. Los daños no están, ni las heridas y aflora la belleza que hay en nuestro interior, así como aquel vidrio que llegó a ser en mi mundo, una piedra preciosa.

… Y después de todo creo que lo es.

Mis diez descubrimientos

  1. No duele la soledad, duelen las ilusiones rotas.
  2. Para sacar tu brillo personal debes estar solo.
  3. La tranquilidad es más valiosa que la felicidad.
  4. Respetar tus decisiones es más difícil de lo que parece.
  5. Caminar solo, te hace fuerte; pero…
  6. el amor sana todas las heridas (puede emanar de ti para ti o de otros seres)
  7. La disciplina es lo que te mantiene a flote.
  8. Cuando parece que lo has superado, lloras. Es parte de sanar.
  9. Mantener la cabeza fría, cuando el corazón está decidiendo, es la mejor decisión.
  10. Los cambios son buenos. Somos castillos de arena a la orilla del mar.

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Cambiemos las reglas

Reír llorando.

Vivir muriendo.

Dormir despierto.

Recordar olvidando.

Encontrar perdiendo.

Volver dejando.

Bailar sentado.

Enfermar curando.

Cambiar permaneciendo.

Construir destruyendo.

Avanzar retrocediendo.

Suturar abriendo.

Hablar callando.

Amar odiando.

 

 

Rema

El horizonte no se ve, ni el punto final. Los animales debajo están y el miedo en tus labios se acuesta. Tus brazos cansados de remar, el Sol no deja de quemar. Sobreviviste a la tempestad. Rema, rema no dejes de remar. Rema, rema no te quedes atrás. El cansancio es físico y mental. La adrenalina no te deja dormir. Rema, rema hasta llegar. Rema, rema el bote.