El tiempo

Un día, un momento, un instante. Todo se desvanece, la juventud, el desenfreno, el deseo.

Se nos viene encima, el tiempo. Nos arranca deprisa, nos deja con lo imdispensable, la soledad, la vida.

Y en un suspiro desaparecemos.

Anuncios

Final

En ese abrupto final, de algún modo, sentí que mi corazón era tuyo.

¡La vida a media luz, insoportable oscuridad!

Y te dejé de llorar cuando más te quería.

Te extraño

Extraño los desafíos mentales hasta las tres de la mañana. Los cabellos enredados del fin de semana, las lágrimas vertidas en la almohada, las noches al descubierto en las hamacas. Esa luna brillante que centella colores plateados difusos. Extraño tu risa, el calor de tus manos y tus apacibles ojos. Las mañanas de saltos en la cama hasta bien entrada la tarde. Los desayunos en la mesa y las cenas en la cama. Los atardeceres rojos, las noches desérticas. El brillo de tu piel, la textura de tu barba. Extraño tu dinamismo, tu sed de aventura, los piropos callejeros, el hip-hop improvisado. Extraño tus pósters, las figuras de acción y tus libros infantiles a media voz. Extraño que no me extrañes. Qué seamos extraños en este mar de gente y vernos sólo un momento para volvernos a decir adiós.