amor, desamor, Descripción, poema

Te extraño

Extraño los desafíos mentales hasta las tres de la mañana. Los cabellos enredados del fin de semana, las lágrimas vertidas en la almohada, las noches al descubierto en las hamacas. Esa luna brillante que centella colores plateados difusos. Extraño tu risa, el calor de tus manos y tus apacibles ojos. Las mañanas de saltos en la cama hasta bien entrada la tarde. Los desayunos en la mesa y las cenas en la cama. Los atardeceres rojos, las noches desérticas. El brillo de tu piel, la textura de tu barba. Extraño tu dinamismo, tu sed de aventura, los piropos callejeros, el hip-hop improvisado. Extraño tus pósters, las figuras de acción y tus libros infantiles a media voz. Extraño que no me extrañes. Qué seamos extraños en este mar de gente y vernos sólo un momento para volvernos a decir adiós.

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amor, respuesta, respuesta breve, sentir

Poetas

Te enamoraste de la persona incorrecta y no por incompatibilidad o diferencias. Sino porque un poeta siente el doble, ama el doble y el olvido pesa y cuesta. 

Al fin poetas que no sanan hasta destilar letras en canciones y poemas. Qué no se cansan de escribir del tema, 

obsesivos por supuesto, 

neuróticos por supuesto, 

sentimentales por supuesto, 

sensibles por supuesto.

Esa insaciable pasión sólo está en los poetas. Sólo un alma cuyo fuego incremente podrá hechizarlos, magnetizarlos. El mundo, su mundo será irresistible, enigmático.

Al fin poetas, al fin locos. 

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amor, poema, sentir

Estamos rotos

Estamos rotos.

Rotos de amor, rotos de sueños, rotos del tiempo. Piezas por aquí y por allá, destinados a encontrar cada parte en otro ser o bien construirlas con trabajo. Un defecto aminorarlo, un mal hábito cambiarlo… Darte cuenta de que no era tan malo.

Estamos rotos.

Rotos para pegarnos día y noche hasta sonrojarnos. Pegamos los labios y los cuerpos, para no sentirnos rotos ni incompletos.

Amanecer al otro día con más recuerdos, con sensaciones, húmedos de amor, de sueños e ilusiones, buscando entre otras mentes dónde acomodar la pieza. 

Estamos rotos.

Rotos de poesía, de amor, de dolor, de ti, de mí, de todo. 

Y somos inolvidables.

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amor, desamor

Inagotable

Me dijeron que el amor duele cuando te rompen el corazón; pero el amor no duele, duele el desamor.

En el amor no hay tiempo para el odio, el orgullo o el rencor. El amor lo empequeñece y en ocasiones es tan fuerte que logra disolver estos sentimientos, dejando el alma limpia como alguna vez lo fue.

El amor nos socorre, no nos ahoga, ni nos jala a la deriva, el desamor sí y todas las vilezas humanas. Si hoy te sobra amor, dónalo, abraza, ama y deja que brote como si fuese una fuente inagotable.

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Las mejores historias

Las mejores historias se escriben con:

Tengo miedo, pero lo enfrento.

Tengo miedo, pero me aviento.

Muero, pero no agonizo.

Las mejores historias se escriben con:

¡¡Vamos por eso!!

¡Tú puedes!

¡Levántate y sigue!

Las mejores historias se escriben con:

Los seres vivos.

El Sol

y la Luna.

Las mejores historias se escriben con:

¡Buenos días!,

¡Suerte!,

sonrisas.

Las mejores historias estás por escribirlas.

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agradecimientos, amor, Anécdota, enseñanzas, escribir, pensamientos, Reflexión, respuesta, respuesta breve, sensaciones, sentir

Mis diez descubrimientos

  1. No duele la soledad, duelen las ilusiones rotas.
  2. Para sacar tu brillo personal debes estar solo.
  3. La tranquilidad es más valiosa que la felicidad.
  4. Respetar tus decisiones es más difícil de lo que parece.
  5. Caminar solo, te hace fuerte; pero…
  6. el amor sana todas las heridas (puede emanar de ti para ti o de otros seres)
  7. La disciplina es lo que te mantiene a flote.
  8. Cuando parece que lo has superado, lloras. Es parte de sanar.
  9. Mantener la cabeza fría, cuando el corazón está decidiendo, es la mejor decisión.
  10. Los cambios son buenos. Somos castillos de arena a la orilla del mar.

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Adiós

Corrí hacia la puerta para despedirme, despertando poco a poco los besos que dejé guardados, desde el mes pasado, en tus labios. Un impulso llevó a otro, de forma irremediable llegamos a un punto sin retorno, la despedida hizo alianza con el tiempo lo extendió a límites incontables, los escasos minutos se hicieron horas. Aquella escena no era una despedida, sino un comienzo que empezó con un adiós.

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