Poetas

Te enamoraste de la persona incorrecta y no por incompatibilidad o diferencias. Sino porque un poeta siente el doble, ama el doble y el olvido pesa y cuesta. 

Al fin poetas que no sanan hasta destilar letras en canciones y poemas. Qué no se cansan de escribir del tema, 

obsesivos por supuesto, 

neuróticos por supuesto, 

sentimentales por supuesto, 

sensibles por supuesto.

Esa insaciable pasión sólo está en los poetas. Sólo un alma cuyo fuego incremente podrá hechizarlos, magnetizarlos. El mundo, su mundo será irresistible, enigmático.

Al fin poetas, al fin locos. 

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Estamos rotos

Estamos rotos.

Rotos de amor, rotos de sueños, rotos del tiempo. Piezas por aquí y por allá, destinados a encontrar cada parte en otro ser o bien construirlas con trabajo. Un defecto aminorarlo, un mal hábito cambiarlo… Darte cuenta de que no era tan malo.

Estamos rotos.

Rotos para pegarnos día y noche hasta sonrojarnos. Pegamos los labios y los cuerpos, para no sentirnos rotos ni incompletos.

Amanecer al otro día con más recuerdos, con sensaciones, húmedos de amor, de sueños e ilusiones, buscando entre otras mentes dónde acomodar la pieza. 

Estamos rotos.

Rotos de poesía, de amor, de dolor, de ti, de mí, de todo. 

Y somos inolvidables.

Inagotable

Me dijeron que el amor duele cuando te rompen el corazón; pero el amor no duele, duele el desamor.

En el amor no hay tiempo para el odio, el orgullo o el rencor. El amor lo empequeñece y en ocasiones es tan fuerte que logra disolver estos sentimientos, dejando el alma limpia como alguna vez lo fue.

El amor nos socorre, no nos ahoga, ni nos jala a la deriva, el desamor sí y todas las vilezas humanas. Si hoy te sobra amor, dónalo, abraza, ama y deja que brote como si fuese una fuente inagotable.

Te amo

Te amo a ratos

a instantes

delirantes.

 

Te amo con los brazos,

y también a

trazos.

 

Te amo con los labios,

con los años, y

los ojos cerrados.

 

Te amo a ratos,

de pie, y

acostados.

 

Te amo como puedo,

como quiero, y

como sé.

Las mejores historias

Las mejores historias se escriben con:

Tengo miedo, pero lo enfrento.

Tengo miedo, pero me aviento.

Muero, pero no agonizo.

Las mejores historias se escriben con:

¡¡Vamos por eso!!

¡Tú puedes!

¡Levántate y sigue!

Las mejores historias se escriben con:

Los seres vivos.

El Sol

y la Luna.

Las mejores historias se escriben con:

¡Buenos días!,

¡Suerte!,

sonrisas.

Las mejores historias estás por escribirlas.

Mis diez descubrimientos

  1. No duele la soledad, duelen las ilusiones rotas.
  2. Para sacar tu brillo personal debes estar solo.
  3. La tranquilidad es más valiosa que la felicidad.
  4. Respetar tus decisiones es más difícil de lo que parece.
  5. Caminar solo, te hace fuerte; pero…
  6. el amor sana todas las heridas (puede emanar de ti para ti o de otros seres)
  7. La disciplina es lo que te mantiene a flote.
  8. Cuando parece que lo has superado, lloras. Es parte de sanar.
  9. Mantener la cabeza fría, cuando el corazón está decidiendo, es la mejor decisión.
  10. Los cambios son buenos. Somos castillos de arena a la orilla del mar.

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Si el amor

Si el amor fuera fuego ardería.

Si el amor fuera agua me ahogaría.

Si el amor fuera aire volaría.

Si el amor fuera tierra crecería.

Si el amor fuera luz brillaría.

Si el amor fuera oscuridad en tinieblas quedaría.

Y si el amor fueras tú… moriría.

Adiós

Corrí hacia la puerta para despedirme, despertando poco a poco los besos que dejé guardados, desde el mes pasado, en tus labios. Un impulso llevó a otro, de forma irremediable llegamos a un punto sin retorno, la despedida hizo alianza con el tiempo lo extendió a límites incontables, los escasos minutos se hicieron horas. Aquella escena no era una despedida, sino un comienzo que empezó con un adiós.

Hablemos claro

El amor se construye.

El dolor te desconstruye.

Cuando hay amor, no hay dolor.

Cuando hay dolor, no hay amor.

La ausencia de amor provoca dolor y el dolor es la ausencia de amor.

En la ausencia no hay silencio, en silencio las ausencias matan.

Pero en sí, no son las ausencias las que matan sino los recuerdos.

Éstos, a su vez, matan las ausencias y lo que queremos es matar ese recuerdo que lacera.

Laceramos el alma con nuestras angustias y en la angustia no vive la calma.

La calma habita en el alma plena.

Sólo en plena calma, el amor llega.

O más bien no llega, se revela.

Revelarse de adentro hacia afuera, sin reservas.

Sin reservas amar, sin reservas abrazar el dolor y las ausencias.

Amar al dolor, a la calma, y a los recuerdos que laceran, para convertirte en un alma plena.