Cuento corto

Fatalista

Bebí esa copa, siguieron más. Entre quince, veinte… quizás. Adentro igual, afuera igual. El frío, la piel, el escozor. El olor a tierra húmeda, el cielo sin estrellas y el picor en los ojos después de trabajar por horas frente a la computadora. Una nube gris por dentro que trata de salir, las ganas de quitarme los zapatos y correr de mi sombra, en la oscuridad vuelve a ser invisible para mis ojos, pero allí la siento.

En ese caos: TÚ. Con los ojos vacíos, con paraguas en mano, una sonrisa. El farol apaga las sombras, ¿será la luz, será la fe?, ¿será un destino?, ¿será un camino?, ¿un enigma?, ¿la pieza faltante?, un espejo delante y la luna brilla fuerte aún con sombras a su alrededor.

 

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