Romanticismo suelto

El ambiente interno pocas veces coincide con el externo. Hoy llueve y lluevo. No sé si sea cosa del clima o una nostalgia tan grande que llevo atorada y cuyo cause único es el de los ojos, ese atoramiento en la garganta de palabras no dichas y allí formadas, esperando su turno, añejas, apestosas por el paso de los años como las cañerías tapadas en la ciudad por el exceso de basura. Mi interior se refleja en esta ciudad constipada de gente, agua, basura y un tránsito de autos que en forma deliberada arrojan ruidos que enferman mis oídos, quiero llegar a un espacio cálido y seco para quitarme la ropa mojada que de tanto tiempo se seca en mí. Pieles frías se retregan contra las blusas empapadas del sudor del día con la lluvia que no deja de caer. Amenazante el cielo revienta en truenos y rabia hasta que se apacigua y deja de hablar. Las miradas se posan en él, nadie está en su interior todos miran afuera con aires de supervivencia caminando entre el filo de la acera para no caer. Así yo con mi interior que refunfuña fulminante a lo que no pudo ser y languidecen las fuerzas como esa bella gota que resbala a la mortalidad del piso,  me veo soy la gota, volveré a renacer si tan sólo cayera en el piso blando café. Las estrellas se agalopan con destreza mostrando su exuberante felicidad, ellas están arriba y suponen nunca caerán. La sutileza de cabellos enmrañados corren en pequeñas bolas de cadejos hacia una coladera y la gente mira como se deslizan. Lacustre ciudad fuiste, segunda Venecia te decían. No existes más, te inundas de gente, de asfalto, casas habitación y hoteles de gran dimensión. Los árboles buscan eludir la mirada del capitalista y del burgués, unos años más de vida bajo la neblina de invisibilidad, qué así sea, así permanezcan y no los arranque la crueldad. Mi corazón efusivo parlotea sin cesar pues un choque lo alebresta con su caótico rechinar. Un segundo o dos no estaría más pero hoy estoy con este caos de ciudad y otro mental.

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Escribe como si te escribieras a ti

Dedicado a mi yo de hace unos años atrás. A los que hoy la pasan mal y a mi futuro yo por si alguna vez lo vuelvo a necesitar.

Puede ser que hoy toque a tu puerta la oscuridad, el pesimismo, la lucha incesante de saber si un día cambiará. 

Y sí, si cambia al ritmo del aprendizaje. Si hoy lloras, si tristeas por alguien que una vez fue importante, si extrañas a una persona en particular que ya no llama, no escribe y no sabes cómo está o bien la vida se llevó a ese ser y ahora están incomunicados, puedo decirte que estarás bien.

Sobrevivirás a la oscuridad. Crecer duele, pero duele más madurar. Creéme que este momento va a cambiar, mira tu luz, observa a la gente que te ama y te quiere. Hay un tiempo para la oscuridad y otro para la luz. Con ensayo, error y raspón uno aprende a confiar en la vida a tomar un lugar. 

Espera y confía que el Sol saldrá.

Gracias a todos los que están, los que estuvieron y los que estarán. 

Naturaleza muerta: florecimiento y decadencia

Estimados lectores y amigos,
Disculpen mi ausencia durante este tiempo pero entre el trabajo y la escuela se me ha dificultado repartirme. Quiero compartir con ustedes un artículo que escribí sobre Naturaleza Muerta. Debo decir que estoy de fiesta, pues terminé hace unas semanas mi Especialidad en Historia del Arte y estoy muy emocionada porque he encontrado un camino más que me satisface. Gracias por su tiempo, espero disfruten de mis hallazgos tanto como yo. Les mando un abrazo 🙂

Prisma a la vista

Todo (…) pasado viene empujado por un futuro y

(…) todo futuro viene detrás de un pasado y

 (…) todo pasado y todo futuro son creados

y fluyen por aquello que siempre está presente.

San Agustín.

En 1483 la peste negra invadió Europa, los ciudadanos creían que esta enfermedad era un castigo de Dios por sus pecados. No tenían una explicación lógica sobre cómo se propagaba o por qué morían, sólo se aferraban a la idea de llegar al paraíso prometido. La iglesia católica se aprovechaba de este sentir por lo que negociaba indulgencias, exigía diezmos y el pago oportuno de impuestos, por supuesto, ésta era una forma de obtener el dinero fácil, ya que así los papas, sacerdotes se daban una vida de lujos y placeres.

El hombre que se percató de ello fue Martín Lutero. Gran parte de su vida la había dedicado a la religión, pero al…

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