Árbol

Sus ramas se alargaban como dedos para tocar el cielo. Se abastecía de hojas verdes, flores entre rosas y violetas. El viento lo despeinaba, las ardillas se resguardaban. Crecía primero a centímetros después a metros.

Nacían nuevos dedos, en otoño deshojados, en invierno desnudos, se mimetizaban con los rayos luminosos, uno negro, otro blanco enceguecedor. Como garras abrazándose en instantes por la noche sin olvidar que una vez fueron amantes.

La fuerza, el destello, la esperanza de volver a verse quedaba atestiguada entre la tierra que cimbraba, la noche se hacía día, el día oscuro y el árbol guardaba aquellos instantes en sus enredados pies.

Allí espera aparentemente inmóvil, intacto, pero él amanece una y otra vez.

Un segundo

En un segundo la tierra tiembla, las montañas se disuelven y la confianza se fragmenta. 

El artista del segundo eres tú, el que mira el celular piensa y no contesta por no saber qué decir, ése eres tú: el descortés. 

Derribaste todo por una ilusión y no te echo de menos, pero escribo por si alguien se cruza contigo, avisarle, gritarle y sujetar una pancarta con tu foto pues eres el bribón que destruye la confianza en segundos. La mirada mustia, las falsas promesas y la cara dizque colorada por vergüenza son tan sólo máscaras para que no vean lo que hay detrás.

 Y sin ánimo de ofender o de que se sientan aludidos es preciso decir que estas líneas no van dirigidas a alguien con nombre y apellido, sino a ese hombre que hizo añicos la ilusión y la confianza.

De verdad que ellas están hechas de material tan frágil, pero una vez rotas el mundo no se ve igual y la mirada cambia. Un poco incrédula, agresiva y nostálgica por lo que no fue.

 Al paso del tiempo miras el corazón… ya no es lo que fue. Esas lágrimas ya no brotan, solo miras con los ojos bien abiertos y pelones hasta que enardecen; son desierto ya, son pura sal.

La ilusión no se come pero como gusta, pero lo que más gusta es esa idea de la confianza plena y hoy te digo a ti ojos desérticos y corazón duro, vuelve a ti porque recobrarás la dicha, los ríos emanarán de ti. 

¡Qué la vida florezca! 

La perversa realidad

México lo tiene todo, recursos naturales, biodiversidad, personas solidarias y compasivas; pero también existe un grupo de personas violentas que no tienen respeto por la vida. Se ha llegado al punto donde las personas atentan contra su vida o contra la de otros, lo cual es verdaderamente triste. Todos los días enciendes la televisión y ves caras de gente desparecida, robos a mano armada, gente mutilada. La sociedad está harta algunos han optado por desempeñar el papel de justicieros, otros se esconden en sus casas.

Estoy triste por la impunidad que asola a mi país, es una pesadilla que no tiene fin. Nos quieren adormecer con compras estrepitosas del buen fin (black Friday), con películas taquilleras, restaurantes, es decir,  diversión instantánea. Por momentos te encierras en una gran burbuja, te sientes mejor no viendo los periódicos, siendo indiferente a las leyes que aprueban los senadores y diputados. Entonces la realidad te alcanza, le pega a un familiar, a tu bolsillo y ya es demasiado tarde para levantar la voz.

Existen muchas personas que se han quedado sin hijos, sin padres, sin tíos, sin primos, sin abuelos, sin justicia y sin nadie, cómo creer y tener fe frente a escenarios tan brutales, cómo no  perder la esperanza, cómo iniciar una familia si el miedo impera en nuestro entorno, ¿dónde está aquella nación por la que pelearon nuestros antepasados?, si supieran que hemos perdido todo, incluso la dignidad, seguro morirían de nuevo.

¿Qué pasa habitantes?, ¿qué nos tiene que pasar para hacer algo? Ya basta de este puto gobierno que de él a nada, mejor nada.

Desempolva tus pasiones

Les comparto una entrada que escribí ayer. Abrazos y buen comienzo de año.

Prisma a la vista

Inevitablemente llega el 31 de enero y los balances acerca de lo positivo y negativo salen a relucir, para cuántos de ustedes fue un año inolvidable, cuántas metas lograron, conocieron personas nuevas o desearían no volver a cruzar su destino con ellas. En fin, este tipo de cuestiones u otras brotan sin cesar en el pensamiento, en los recuerdos.

Quisiera hacer una pausa e ir al grano. Hoy por la mañana me llegó un mensaje de una gran amiga, me comentaba que está muy infeliz por el empleo en dónde está. Todos en alguna ocasión nos hemos sentido perdidos o desilusionados,  más cuando los eventos no salen como lo planeado. El empleo es un factor de infelicidad para muchas personas porque no están dónde quieren y el desempleado quiere un trabajo de lo que sea para después quejarse en las redes o dónde se le escuche. Sólo respiren, todos tenemos…

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