Permiso

Tienes permiso para sonreír sin tener un motivo aparente, para crear con los niños historias y mundos a parte, para reír hasta sentir un hueco lleno en el estómago, llorar hasta cansarte y ponerte de pie al día siguiente.

Tienes permiso para desvelarte pensado en ilusiones, sueños, rostros y frases, para compartir con otros seres tu parte divina y terrestre. Tienes permiso para hablar de temas relevantes, irrelevantes; de levantarte a deshoras y acostarte hasta tarde. Tienes permiso para dormir en el pasto, sentirte natura por un instante.

Sí, tienes mi permiso para hacer locuras y bailar hasta tarde; cantar como nunca y brillar como nadie.

Si el amor

Si el amor fuera fuego ardería.

Si el amor fuera agua me ahogaría.

Si el amor fuera aire volaría.

Si el amor fuera tierra crecería.

Si el amor fuera luz brillaría.

Si el amor fuera oscuridad en tinieblas quedaría.

Y si el amor fueras tú… moriría.

La hoja de papel

Intacta y sin mancha la hoja observaba. Empezaba una historia a cuatro manos, poníamos lo mejor de nosotros, las mejores ideas, sensaciones, personajes, lugares y palabras. A lo que no sabíamos cómo ponerle le inventábamos. Corrieron los días.

Hubo tachones, correcciones, perforaciones. Corrieron los años. Ideas buscábamos para seguir la historia, lo cierto fue que llegaba a su fin, la hoja blanca dejó de serlo. A cuatro manos pusimos punto final, la hicimos bola y la arrojámos al altero de otras historias destruidas, consumidas.

Nuestra historia a cuatro manos terminó, por supuesto nunca olvidaré los dragones, cactus, a mono saltando de aquí para allá, el boliche, las tardes contempladas y las estrellas por descifrar.

Cambiamos de historia, de manos, cumpleaños, fechas e importancia. Con dos manos nos empujamos a seguir adelante, a seguir escribiendo, tachando, rompiendo y descifrando.

Extraños

Las jacarandas se deshojaban y hacían tapetes violetas, tú pisabas por la izquierda y yo por la derecha; nuestras miradas se encontraron, nos arrojamos una cálida sonrisa. Dominamos el impulso de besarnos, pues aún éramos unos extraños, pero el pasar de los días descrubrimos que no era para tanto.

En cama

Me trago el tiempo o él a mí.

Me absorbe la tristeza, el llanto huele a mí.

Entre saber y no querer saber.

Enterrando recuerdos vivos o mejor no hacerlo, para que no den frutos que no quiero.

El sueño

El sueño llega en momentos inadecuados cuando estás en clase, en una función de cine o teatro, frente a una exposición, recital, concierto. Algunos dicen que es desinterés, otros concuerdan con la ignorancia del tema. Yo sólo sé que cuando llega a tus ojos se traslada a tu boca, sin parar bostezas; finges una atención hacia el interlocutor, pero la mente divaga se va por otros mundos hacia el pasado, los nuevos planes, las aplicaciones en el celular, las fotografías digitales o la pluma no faltará para crear nuevos universos ya sea en dibujos, que nadie más verá, trazos irregulares, letras rápidas de allá para acá, corazones flechados, nombres, lugares. Si eres muy valiente dibujas a quien habla, a alguien de tu entorno. La mente grita: distracción. Otras veces, ésta es muy graciosa, porque empieza a jugar con los dedos, las uñas, la boca, los pies, por más que le ordenas que se calme y ponga atención, ella fiera e indomable desobedece. Esperas tranquilamente el término del evento, tan sólo unos minutos más el cuerpo podrá aguantar. Seguramente, como es costumbre al salir ese sueño se disipará.

Adiós

Corrí hacia la puerta para despedirme, despertando poco a poco los besos que dejé guardados, desde el mes pasado, en tus labios. Un impulso llevó a otro, de forma irremediable llegamos a un punto sin retorno, la despedida hizo alianza con el tiempo lo extendió a límites incontables, los escasos minutos se hicieron horas. Aquella escena no era una despedida, sino un comienzo que empezó con un adiós.