Siete días

Siete días atrás estuve buscando música en Spotify y en Youtube. Mi tarde de aquel día parecía un tanto improductiva me pasé por Ricky Martin, Juanes, Shakira, Sin Bandera y un largo etcétera de cantautores. Escuché con atención sus letras, incluso encontré grupos que me eran completamente ajenos como Morat. Debo decir que ya estaba a punto de rendirme y dejar de creer en la música de habla hispana cuando encontré algo que me cautivó, eso era justo lo que quería escuchar, una voz como las de años atrás un Silvio Rodríguez, una Chavela Vargas, una Ana Torroja, al alcance de un clic sonaba esa bella voz e inevitablemente mis lágrimas brotaron, se me erizó la piel. Tal vez es el momento o yo qué sé, realmente le tengo fe a esta mujer.

Con ustedes Mon Laferte una chilena de 33.

Momento de partir

La vida es una línea ramificada de encuentros y desencuentros. Maestros de vida van y vienen. Unos han estado desde hace años otros desde hace segundos o meses. Nos dan valiosas lecciones que no entendemos cuando la cabeza está caliente. Se van, se quedan, vuelven o desaparecen. El tiempo nos dice por qué se fueron, por qué están. Sus tareas cumplen y es momento de partir. Irremplazables todos, entrañables, únicos, especiales. Los que ya no están, los que no puedo recordar, creánme siempre están… aún se guardan en la piel, en cada rincón del corazón. Los pienso, los atesoro, los imagino, estén o no.

Te quiero

Te quise, te quiero y te querré…

Con un te quiero me despedí de ti, y con un abrazo que hiciste a un lado, con el cuerpo te dije todo, con las palabras no dije nada. 

Te extrañé, te extraño, te extrañaré.

Con el dolor aprendí, con la confrontación descubrí, con lágrimas me derramé hasta hartarme de mí.

¿Qué hice?, ¿qué hago?, ¿qué haré?

Con el discurso mortificante me etiqueté, con crueles palabras me hablé. 

La guerra no es hacia ti, es conmigo, para mí y de mí. 

Combatí, me herí, pero no morí.

Seguí, sigo, seguiré.

Conmigo siempre, 

contigo o 

sin ti.

Rosa

Mira a la rosa muerta en el florero aquel, con la hojas rotas, deshojada, manchada por el viento y el sol.

Sigue erguida y sin chistar, su tallo seco está, sus espinas no la pueden defender, los nutrientes no están.

Cambia de forma, se encorva, su muerte no puede prolongarse más. Sin belleza, a la basura va a dar.

En unos días dejará de existir, la rosa dejará su forma, se hará polvo y ese polvo volverá a ser parte de otro ser.

La rosa dejará de ser para volver a ser.

Un poco de los dos

 

No sé si te quiero,

No sé si te quise,

No sé si te quería.

 

No sé si quiero olvidarte,

No sé si te he olvidado,

No sé si te olvidaré.

 

No sé si me piensas,

No sé si me recuerdas,

No sé si me suspiras.

 

No sé en qué día voy,

No sé qué día es hoy.

 

No sé si fue verdad,

No sé si fue mentira.

 

No sé si quiero seguir,

No sé si quiero parar.

 

No sé si llamar,

No sé si colgar.

 

No sé si pensar,
No sé si sentir.

No sé si quiero ver,

No sé si quiero olvidar.

 

No sé si enterrarte,

No sé si clavarte.

 

No sé si extraviarte,

No sé si perderme.

 

No sé si quiero amarte,

No sé si quiero odiarte.

 

No sé si quiero enmudecerte,

No sé si quiero hacerte hablar.

 

No sé si quiero enamorarme,

No sé si quiero enloquecer.

 

No sé si quiero llorar,

No sé si quiero entristecer.

 

No sé si quiero saludarte,

despedirme, o

un  poco de los dos.

 

 

Gentil naturaleza

El cielo no ha parado de llorar,

gotas.

El suelo no se cansa se escupir,

flores.

La gruta no ha parado de gritar,

grietas.

El agua no se cansa salir,

ríos.

El cielo no ha parado de parir,

estrellas.