Hablemos claro

El amor se construye.

El dolor te desconstruye.

Cuando hay amor, no hay dolor.

Cuando hay dolor, no hay amor.

La ausencia de amor provoca dolor y el dolor es la ausencia de amor.

En la ausencia no hay silencio, en silencio las ausencias matan.

Pero en sí, no son las ausencias las que matan sino los recuerdos.

Éstos, a su vez, matan las ausencias y lo que queremos es matar ese recuerdo que lacera.

Laceramos el alma con nuestras angustias y en la angustia no vive la calma.

La calma habita en el alma plena.

Sólo en plena calma, el amor llega.

O más bien no llega, se revela.

Revelarse de adentro hacia afuera, sin reservas.

Sin reservas amar, sin reservas abrazar el dolor y las ausencias.

Amar al dolor, a la calma, y a los recuerdos que laceran, para convertirte en un alma plena.

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