Sin alcohol, por favor

Muero de ganas de emborracharme, ponerme hasta las chanclas y salir tambaleante, suspirando con los ojos llorosos, la boca silenciosa y el pensamiento revuelto.

Perder el raciocinio, volver a lo silvestre, arrastrarme o que me arrastren para llegar a casa, dejar de lado el encanto y las buenas costumbres.

Hablar lo mínimo y chueco.

Reír, llorar y cantar.

Tengo ganas de emborracharme de tus malditos recuerdos hasta perderme en la espesura de tu indiferencia.

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Si supieras

Si supieras cuántos días, cuántas noches, cuantás horas, minutos y segundos te he pensado. Si supieras cuánto tiempo te suspiro y me amedrentan los recuerdos. Si supieras que aún te beso en nuevos escenarios, creados por mí. Si supieras que aún queda un poco de mí para tí. Si supieras que algunas noches, definitivamente, no puedo dormir. Si supieras que cuándo salgo… huelo tu loción, veo tu perfil y vislumbro tu complexión. Si supieras que extraño al hombre que conocí, no al que eres hoy. Si supieras que en mi mente respiras aún vívidamente. Si supieras que pido buenos deseos para ti. Si supieras que me sé de memoria tus arrugas, tus texturas y tu palpitar. Si supieras que a veces lloro por lo que no fue, por lo que partió, por lo que rompí. Si supieras que ya no te quiero junto a mí porque “no eres tú, ahora, soy yo”. Si supieras que te he dedicado lágrimas, canciones, flores y lugares. Si supieras que fue lo mejor que pasó y poco a poco me olvidé de ti.

 

Beso

beso

En un beso las almas

se mezclan,

se besan,

se huelen,

se desnudan,

se ambientan,

se intercambian,

se acarician,

se acercan.

 

Colores

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Mi presente clama por atención, con colores en alta definición, busca mi mirada. Mi pasado luce amarillo, agrietado, congelado, lejano, ya no tiene olor. Mi futuro lila, robótico, sublime…una fantasía.

Asuntos personales

No suelo compartir mis asuntos personales, pero en este caso quiero darles esperanza a quienes viven el desamor.

Conocí a alguien a quien amé con todo el cuerpo, con la mente, con el corazón y la palabra. Él también me amó profundamente, y cada día que transcurría nuestra relación se hacía más fuerte, más estrecha, más única.

En un momento de torpeza, comenzó a desgastarse, dejamos de sentir, de necesitarnos, de abarcarnos. Lo puse en una encrucijada y decidió marcharse, miraba atrás de repente preguntándome cómo estaba, un buen día dejó de hacerlo y su corazón volvió a amar a otro ser.

Me quedé allí adolorida, desdichada. Tenía dos opciones, tirarme al olvido o seguir adelante, digamos que mis decisiones estaban en vaivén.  Llorosa, molesta, adolorida vivía como podía.

Mi corazón empezó a sanar y llegaron nuevas personas a mi vida que coloreaban mis días. Volví la mirada, volví a amar, abrí mi corazón de par en par. Creánme, vuelve a salir el Sol. Hoy puedo mirar atrás y agradecer por las lecciones aprendidas, por las lágrimas, por la desdicha. No es verdad que el tiempo es el que cura, es la actitud que tomas frente a la vida.

Vivo otro momento de mi vida, y agradezco a los que hoy están.

Diagnóstico

Quédate pasmada o avanza.

Pregúntate ¿por qué? o camina.

Siéntate, mortifícate o mira hacia adelante con paciencia.

Busca la respuesta o muévete hacia ella.

Rómpete la cabeza, o rompe viejos paradigmas.