Ave fénix

Brillaba con esplendor y magnificencia, poseía independencia. No era de nadie, era una fiera. Con sus dotes musicales el hombre se acercó embelesándola día a día con sus baladas y sus piezas. Ella volaba con sus alas, él con su música. Tiempo después formaron un equipo, juntos todo lo vencían.

Ella envejecía perdía su esplendor, su independencia, su magnificencia lo que había cautivado al hombre aquel. Él intentaba mejorar su ánimo con sus dotes, nada parecía alegrarla, todo era insuficiente. Cansado el hombre buscó en el cielo más aves, pues la suya no le respondía.

El ave fénix lo sabía y entristecía. Su vida estaba extinguiéndose, pronto renacería. Pero el hombre lo desconocía. Él se fue para no volver, sin ver hacia atrás.

Ella se consumió de amor, dejando sus cenizas. Él encontró otra ave independiente, magnífica pero no era un fénix sino otro tipo de ave. Poco a poco ella renacía de sus cenizas para volver a empezar y ella esperaba que el amor que él una vez sintió renaciera, pues eran cenizas de un ave fénix.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s