Nuestro pasado

A Emociones Encadenadas

La Historia pinta a las civilizaciones antecesoras  como avanzadas, brillantes y magníficas. Afortunadamente en algunas partes de Hispanoamérica se conservan ciudades deslumbrantes fabricadas de materiales difíciles de conseguir, poco manipulables y situadas en lugares complicados. Muchas de ellas siguen siendo un misterio, tal es el caso de Machu Pichu o la isla de Pascua.

Nuestra América guardiana de nuestros pensamientos, de nuestras tragedias.

Hablar del pasado nos duele, nos alebresta. Yo misma me he mortificado por no haber conocido Tenochtitlán y es que la imagino tan espléndida, tan única. Según los libros de historia o las cartas de Hernan Cortés, la describen más hermosa que Venecia. Una ciudad sepultada por construcciones españolas.

Darte una vuelta por el Centro Histórico de la ciudad de México es mágico. Lleno de grandes avenidas, edificios coloniales, virreinales, barrocos, churriguerescos y en rincones recónditos se asoman  vestigios de la gran Tenochtitlán como mexicanos sentimos que nos hierve la sangre de coraje, de impotencia.

Nuestra sangre “india” como suelen decirnos algunos europeos y es que cuántas veces nos han tachado de inferiores o de plebes. Y vuelve a hervir. El pasado duele, a mí me duele. Pero no se puede seguir en ese circulo vicioso de mártir de nunca acabar. Debes moverte y aprender de tu pasado. Nosotros como americanos tenemos dos, tres o cuatro pasados de tanta mezcla, por todo lo que ocurrió.

Si te asomas a Europa ocurre lo mismo. Todos contra todos; guerras aquí allá y más allá. Y lo más maravilloso es cómo las culturas se influyen generando nuevas propuestas, nuevas lenguas, alimentos, vestimentas. Nos hemos conquistado, ahora, a través de Internet.

Creo que la mayor parte de los humanos ha sentido nostalgia por su pasado, porque imaginas aquella civilización, no se han preguntado: cómo sería, cómo habría evolucionado. No lo sabemos. Qué sería de Japón sin Hiroshima, Alemania sin Hitler o España sin los árabes.

La historia sería otra. Nuestro pasado, nuestra cultura. No hay nuevos mundos o viejos mundos sólo un montón de humanos tejiendo historias.

La hoja

Deseo que te transformes en hoja que el viento te recoja y te envuelva en su brazos; que viajes junto a él por lugares inexplorados; que cuando estés cansado te lleve a reposar a un lago.

Deseo que te levante muy alto y te baje para que conozcas el mundo. Baila junto a él. No te detengas. Sólo fluye con él.

TED

No pude evitarlo tenía que compartir esta conferencia con ustedes. Deseo que les sea de utilidad.

Si les interesan de otro tipo vayan al buscador y tecleen TED les aparecerán más, también están en Netflix por categorías. Es una dicha contar con ellas, lo mejor es que son gratuitas; el día que gusten hacemos un maratón y las comentamos.

Abrazos.

P.D. Clic en el cuadrito de cc para colocar los subtítulos.

Pros y contras

A Tintas Creativas

La mayoría de los escribas tienen el sueño de escribir un libro; de verlo tras un aparador. Comprarlo, olerlo, acariciarlo, sostenerlo como un pequeño bebé. Ver cómo las personas una a una van adoptando sus libros en las tiendas o las arropan en sus manos en una biblioteca.

Ver una escena así llevaría el ego hasta la nubes. Y a mí  me encanta que pise tierra.

¿Qué sucede con la mayoría de los escritores alabados?

1. Sus egos se hinchan a más no poder.

2. No se esfuerzan por hacer arte sino por producir paja.

¿Por qué escribir en un blog?

1.  La gente te lee.

2. Tu mensaje llega más rápido sin intermediarios.

3. Conoces a tus lectores. (Me encanta la interacción)

4. Tienes contacto con gente que tiene metas en común.

5. Ganas confianza.

¿Por qué no escribir en un libro?

1. Nunca sabes si te leen.

2. No hay interacción con tu público al menos que ofrezcas una conferencia.

3. Te ajustas a los “requisitos” de editoriales, es decir, no eres libre en tema, en extensión o palabras. Una pena.

¿Por qué si escribir un libro y no un blog?

1. Porque pone comida en tu mesa.

No sé dónde estás

Tengo ganas de partir el cielo en dos y buscarte junto al sol. Ganas no me faltan de partir el mar por la mitad o revolver el bosque un poco más. Tal vez desordene las ideas, los cabellos o el viento.

¡No me importa!

¡No te encuentro!

¿Dónde estás?

Le he preguntado al charco, al granizo y a la flor. También a la mente y al corazón.

No sé es un presentimiento… quizás sepa, quizás no. Únicamente me falta averiguar con la intuición.

Duerme

Duerme tranquila, duerme callada, duerme con la luz encendida y la puerta medio abierta.

Duerme tranquila, duerme callada, duerme con la ventana abierta y la luz en la cara.

Duerme tranquila, duerme callada, duerme con un pie cubierto con medio cuerpo destapado.

Duerme tranquila, duerme callada, duerme con el cabello revuelto y la piel despejada.

Duerme tranquila, duerme callada, duerme en la orilla de la cama.

Duerme tranquila, duerme callada, mientras una a una las pesadillas la acorralan.