Despedida

Desconocía el lugar, la hora y la fecha. Nos despedimos sin un adiós o un te quiero. No recuerdo de qué hablamos; tan sólo poseo la idea general. Tu boca olía a puros, tu ropa a yerbabuena. Llevabas una corbata espantosa. Recuerdo los silencios y tu silueta. Tus manos comunicaban ansiedad, tus ojos verdad. La espesura de la noche te comía el rostro. Nos despedimos con la esperanza de volver a vernos. Sin el hasta luego, el descanses o el te quiero. Ni siquiera un beso.

Nuestros hombros fueron más sabios que nosotros; ellos se despidieron, se encogieron, se estremecieron. Mi imaginación intenta despedirse y recrea escenarios. El presente me arrebata la ficción.

Tu sepulcro está delante; mis puños arrojan tierra. Una rosa carcomida, un adiós, adiós, adiós.

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