Los signos interrogativos

La oración estaba enferma; según ella un virus la asechaba. Dubitativa fue a visitar a los signos exclamativos, al unísono le aconsejaron (mejor dicho la mandaron) ver a los gemelos. Un par de tipos que cuestionaron sus síntomas. Le propusieron que se desnudara y se pusiera una bata. La revisaron con cuidado con un aparato. Por fin, la diagnosticaron. No estaba enferma traía encima una oración subordinada algo loca y aturdida.

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