Cuando llegas al límite

A ti que me lees

Nacemos con un cronómetro de paciencia que con el tiempo resiste más. Soportamos malos comentarios, esperas burocráticas, llamadas telefónicas, el tránsito en hora pico, el mal carácter de Fulano. Resistimos. En ocasiones explotamos a la pequeña perturbación porque nuestra paciencia olvidó las pequeñas hazañas. La gente que ni te conoce te tacha de impaciente e intolerante. Cuando vives en el límite; suelen no reconocerte en momentos de alta tensión. No conocían tus límites cuánto kilometraje llevas recorrido, cuánto puedes soportar. Probablemente te juzguen más de una vez pero en realidad nadie conoce los límites que puedes alcanzar. Resiste… tu cabeza es el límite.

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