El cuarto estante

I

La Biblioteca cerraba a las 8 de la noche. Bruno depositaba cada ejemplar en su lugar. Los cosía o los empastaba. A veces leía; otras veía la televisión. Dormía en lapsos.

II

Esa noche limpiaría el cuarto estante. La zona donde los libros gruñían, mordían y envenenaban.

III

Era un fastidio hacer la limpieza. Salía ileso de pura suerte. Ese día no sucedió así.

IV

Un libro de pastas secas le lanzó esporas en la cara. Murió de asfixia a los cinco minutos

V

El Sol lengüeteaba la pared cuando encontraron su cadáver.

VI

Su madre lloraba, sus amigos lo despedían con el calor de un te quiero entre los labios.

VII

Ernesto fue el reemplazo. No deseaba serlo. Tenía miedo del cuarto estante.

VIII

La muerte le mordía los talones cada miércoles. Harto del escenario enfrentó a los libros.
Los limpió, los acariñó incluso los besó.

IX

El cuarto estante se convirtió en el más popular, el más amigable, el de mejor contenido.

X

El quinto estante estaba celoso, furioso. Pensó en convertirse en el quinto pasillo.

Anuncios

2 comentarios en “El cuarto estante

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s